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Equipo / Equipamiento

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Las nuevas generaciones de anclas, el mejor agarre

12/09/13

Con frecuencia considerada como un equipo secundario, el ancla es, desde luego, el único elemento de a bordo que permite retener el barco cuando se desea fondear, ya sea de manera regular u ocasional. ALBERT BREL

No es, como a muchos les pueda parecer, un elemento estético que debe integrarse en el perfil del barco y, además, debe estar dimensionado en relación a las exigencias de la embarcación. Pero hay que ser conscientes de que no existe el ancla universal, para todo, capaz de agarrarse bien a cualquier tipo de fondo. No queda, por lo tanto, hallar la que nos proporcione el mejor compromiso entre los distintos medios de terreno marino. No obstante, en lo último años se han alcanzado notables progresos en este campo.

La concepción de un ancla

La Bruce es un modelo que existe desde hace muchos años. Se encuentra en el mercado bajo varios nombres distintos. No es un modelo de nueva generación y su peso queda repartido uniformemente por todo el cuerpo.

La forma de un ancla, su geometría y dimensiones, no son fruto del azar o de los caprichos de la estética. Antes de introducir un producto en el mercado, los fabricantes llevan a cabo numerosos ensayos, revisan ciertos aspectos, y no pocas veces rechazan productos que en principio pueden parecer buenas ideas. En resumen, los fabricantes proponen un producto acabado que cumple con el compromiso entre la forma para su estiba, la adaptación a la proa, el mejor agarre a la mayor diversidad de fondos y el precio. Y todavía queda la elección del material. El material más utilizado es el acero E36, que tiene una resistencia mínima de 40 kg/mm2, aunque también se emplean otros metales de características y resistencia equivalentes. Pero, en el mercado se pueden encontrar modelo en acero E24 de menor resistencia y más baratos. El inox es una ventaja, principalmente en cuanto a la estética, pero sobre todo cuando la unión entre la cadena y el ancla son del mismo material. En cuanto a las aleaciones, este material queda reversado a las anclas ligeras.

 

 

Un mercado con buena oferta

Los fabricantes de anclas no carecen de imaginación y, cada año vemos aparecer nuevos modelos que, en la mayoría de los casos, no son más que un breve paso por el mercado. Sin embargo, basta con observar las embarcaciones amarradas en un puerto, para ver cuáles son las anclas más utilizadas. Y en la práctica, para el fondeo principal, predominan las anclas de tipo arado en sus más diversas versiones.

Las anclas planas en varias versiones

Este tipo de anclas ha evolucionado notablemente en los últimos años. Los primeros modelos presentaban unas palas muy anchas y prolongadas. La forma de este tipo de ancla estaba pensada para impedir su alta penetración en el fondo. Es un ancla para trabajar en superficie. Sin embargo, el ancla de superficie corre el riesgo de bascular o girarse en el caso de un esfuerzo importante. Para evitar este inconveniente, el mercado ha lanzado anclas planas pero con un pequeño hueco. Esto hace que estas anclas des comporten de manera diferente. En efecto, ello conlleva un menor riesgo de que vuelquen y mejoran su capacidad de hundimiento en el fondo. Si el riesgo de volcado alante/atrás queda solucionado en beneficio de la penetración, todavía queda un punto por solucionar, que es la basculación hacia el lado cuando tiene que soportar una fuerza de tracción importante. La última solución propuesta a este respecto es la incorporación de un cepo que incrementa su estabilidad.

La marca más conocida en este tipo de anclas es la Danforth, de EE.UU., que a veces se emplea como nombre genérico. También están las conocidas Britany y FOB. Este modelo incluye una doble placa en la base cuya misión es la de dar cierto ángulo de penetración a dos largos brazos articulados. Las mapas o puntas de los brazos pueden de este modo orientarse hacia la superficie del fondo y penetrar en él. Una vez clavadas en el suelo, ofrecen un agarre importante. Este tipo de diseño de ancla plana, ligero y compacto es de fácil manipulación y estiba. En este grupo también tenemos la Fortress que es más ligera al ser de aluminio, ofreciendo prestaciones similares.

En las anclas planas de primera generación, para poder penetrar en el suelo, el brazo ancho se ve reemplazado por un pequeño ensanchamiento.

Los primeros modelos de anclas planas tenían brazos anchos, y no estaban pensadas para penetrar en el suelo. Por lo tanto el peso era primordial para mantener su agarre.

La última evolución en este tipo de anclas ha sido la incorporación de un estabilizador que evita el vuelco. La otra evolución del ancla plana ha sido la adopción de un brazo posterior. Su función es la de limitar el vuelco y, de hecho, el desenganche del ancla bajo esfuerzo. Este modelo presentado por Fob existe en versión de ancla ligera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No obstante, las anclas planas presentan ciertas dificultades para penetrar en los fondos duros o recubiertos de algas. Cuando hay fuertes corrientes marinas, o si el barco se mueve, el ancla puede planear sobre la superficie del fondo debido a la notable amplitud de sus brazos. Una vez agarrada al fondo, el ancla tiene tendencia a desengancharse si la dirección de la fuerza y de la tracción cambian de dirección, por el viento o las corrientes de marea, y en ocasiones no se clava y se desliza por la superficie.

Selección* de fondeo Danforth

Eslora
(en pies)

Ancla de leva

Ancla de respeto

estándarligeraestándarligera
25-305 kg4 kg12 kg5 kg
30-347 kg5 kg14 kg7 kg
34-389 kg7 kg20 kg9 kg
38-4412 kg9 kg30 kg14 kg
44-5420 kg14 kg45 kg22 kg
54-6030 kg22 kg30 kg
60-6648 kg32 kg38 kg
66-7238 kg46 kg

* Se refiere a las anclas originales Danforth fabricadas en Estados Unidos.

Las evoluciones y el comportamiento

El ancla original concebida en los años treinta disponía de una verga articulada y su masa quedaba repartida uniformemente en toda la superficie. Con su experiencia en el modelo de arado original (CQR) y ante las limitaciones que hemos mencionado anteriormente, este fabricante ha desarrollado un nuevo concepto que, por su forma, recuerda el arado pero que en su fabricación y desarrollo es realmente diferente. En principio la caña no es articulada, y va fijada mediante soldadura al resto del ancla. En segundo lugar el reparto de pesos se ha variado: mayor uniformidad en toda la superficie, pero con una punta fuertemente lastrada, los brazos acampanados y una caña ligera.

Este modelo, que ha conquistado el mercado en poco tiempo, ha sido imitado por otros que han imitado la caña fija, no articulada y la punta con un lastre importante. Entre ellas, hemos visto que la forma general ha sido retomada en dos variantes: Spade, con una forma de cuchara, y Brake (MPI) con las palas acampanadas, alargadas y atulipadas (tres pliegues), con los bordes invertidos y una caña suficientemente larga para poder adaptarse a los distintos tipos de proa.

Hemos visto algún modelo de arado con la caña articulada que se posiciona de lado en el fondo. ¿Qué aporta esto dentro de los nuevos desarrollos de este tipo de ancla? ¿Qué hemos de ver en cuanto a posicionamiento de anclas? Cuando toca el suelo se coloca en buena posición, con la punta hacia delante, pero en cuanto aumenta la tracción se hunde completamente en el fondo y, con frecuencia, solamente sobresale el brazo. Cuando se incrementa la tracción, derrapa lentamente sin soltarse. Todos los modelos tienen este tipo de comportamiento, pero con mayor o menor índice de eficacia.

Uno de los puntos importantes en las anclas de arado es su igual reparto de peso por toda la superficie: cuanto más importante sea esto mejor será su eficacia de agarre. En este sentido, un ancla de la misma forma y de igual superficie, en comparación a un ancla de acero, puede tener más o menos las mismas prestaciones de agarre, pero no su misma resistencia. ¿Cuáles son sus ventajas entonces? Si se da el caso, no hay más que examinar la oferta del mercado.

Las anclas de arado de última generación exigen que la longitud de la línea de fondeo sea como mínimo cinco veces la profundidad del agua.

Las conocidas marcas Delta, MPI, Spade y Ultra no son los únicos fabricantes de esta nueva generación de anclas. Se encuentran, entre otras, la Bugel y la Mason, equipadas con un anillo que le permite posicionarse correctamente, la Kobra dentro de las más clásicas.

ALGUNOS MODELOS DE ANCLAS

En esta Brake MPI bajo tracción, cuanto mayor es la fuerza más se clava en el suelo.

En una CQR y en los demás modelos del tipo Britany, la caña está articulada. El ancla se posiciona sobre un costado.

En las primeras generaciones de anclas de arado (CQR, Britany, Fob) el peso estaba repartido por igual en todo el cuerpo.

 

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Lo último y de alta eficacia en anclas de tipo arado es la Ultra. Un diseño muy especial, de alta calidad en la fabricación en acero, hueca, y milimétricamente calibrada para garantizar el mejor agarre. Presenta una caña articulada y aletas adicionales en las dos caras del arado.

 

La evolución del ancla más destacada y célebre de tipo arado ha sido del fabricante CQR. No presenta articulación alguna y el peso no está uniformemente repartido, sino que se concentra en la punta.

 

La Spade es otro tipo de ancla de arado del fabricante del mismo nombre. Se aproxima al concepto de una cuchara lastrada en su punta. Existen dos modelos, uno de acero y otro de aluminio. Apareció en el mercado hace más de una década y ha sido sometida a diversos test comparativos con notable éxito.

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El fabricante francés MPI, para su modelo Brake ha adoptado una forma de arado, ensanchada por sus caras con dos aletas adicionales, y la punta fuertemente lastrada.

En la Manson tenemos una punta lastrada y un arco para facilitar la adecuada posición en el fondo.

La Bugel presenta una forma característica con su arco que le facilita posicionarse adecuadamente en el fondo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La característica de la Kobra, perteneciente a Plastimo, es que su caña es desmontable para poder estibarse con facilidad.

En un ancla de arado de nueva generación Brake el peso de su punta hace que se posicione adecuadamente para penetrar eficazmente en el suelo.

 


 

 

 

 

 

 

 

 


Las anclas ligeras, útiles a bordo

Las anclas ligeras están fabricadas en aleación, habitualmente de aluminio/magnesio, incluso a veces titanio. ¿Y en cuanto a su agarre? Tenemos los mismos aspectos en un ancla de nueva generación, tales como la geometría y la superficie, que deben ser tenidos en cuenta. Un modelo en aleación ligera que tenga la misma geometría que un modelo de acero, tendrá en principio el mismo agarre, pero su resistencia será menor.

 

¿Qué ofrece el mercado?

Los primeros modelos fueron la Fortress y la Guardian, pertenecientes al mismo fabricante americano, y a continuación salió la Spade, de aluminio, con el mismo diseño que las de acero. Luego la Fob Ligth, que adopta la misma geometría que la Fob HP, y con la ventaja de la incorporación de un cepo importante. Si un ancla ligera presenta un agarre similar a una de acero, con la misma geometría, puede presentar aún dos inconvenientes: la resistencia que desde luego es inferior y la línea de fondeo, que deberá está tarada o llevar plomos. En efecto, la cadena debe evitarse y, eso, por dos motivos. El primero responde al sentido común: si se emplea un ancla ligera no es para usarla con una pesada cadena. Y el segundo motivo es que requiere un tiempo antes de llegar al fondo. Empleando la cadena, esta alcanza el fondo antes que el ancla, lo que puede motivar que el ancla caiga sobre ella, y en consecuencia no penetrar en el suelo correctamente. La solución, entonces, pasa por emplear un cabo emplomado. Este tipo de cabos está en el mercado y suele ser de trenza de poliéster con cadeneta de plomo en el alma.

El ancla ligera tiene su ubicación a bordo, además de las del fondeo principal. Este tipo de ancla debe estar destinada a los fondeo con buen tiempo, en los que se permanece a bordo, o cuando se han de emplear dos anclas, ya es fácil transportarla en el anexo, o incluso usarla para el fondeo por popa.

El ancla ligera de Fortress adopta la forma de la plana con un brazo importante para evitar el vuelco. Su agarre es bueno pero su fabricación en aleación es menor resistente que en acero.

Para el fondeo por popa lo más indicado es la utilización de un ancla ligera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El complemento del ancla: la línea de fondeo

Cuando un barco está fondeado, la fuerza ejercida sobre él puede ser muy importante. En una embarcación de seis metros, es de 40 kilos con un viento de 15 nudos, y pasa a ser de 160 kilos con un viento de 30 nudos. Y en un barco de nueve metros tenemos respetivamente 80 kilos y 320 kilos. Por regla general, cuando el viento duplica su fuerza, la tracción sobre el ancla se multiplica por cuatro.

Una línea de fondeo está formada por cadena y, en ocasiones, por cable. La cadena empleada para esta función debe responder a exigencias precisas (ISO 4565), ser galvanizadas y calibrada para pasar y ajustarse al barbotín del molinete.

La galvanización es importante para proteger la cadena contra la corrosión, porque una cadena que la haya perdido se oxida rápidamente y pierde su resistencia. Y esto es lo mismo en un ancla. La tabla I nos indica la resistencia (carga de ruptura), la carga máxima de utilización (CMU) y el peso de la cadena en función de su diámetro.

 

Tabla I. Datos para las cadenas de fondeo

Diámetro

mm

Peso/m

kg

Carga de ruptura ruptura

kg

Carga máx. de utilización

CMU kg

6

0,80

1.600

400

8

1,4

3.200

800

10

2,3

5.000

1.250

12

3,30

8.500

2.000

14

4,4

10.000

2.500

 

Para el cable (en la línea de fondeo mixta) tenemos varios tipos de cabos bien adaptados. Se pueden emplear de poliamida o de poliéster, de tres cordones trenzados, que fáciles de enlazar a la cadena. La poliamida tiene la característica de poseer una notable elasticidad, y por lo tanto soporta bien los tirones. El poliéster, por su parte, tiene menor capacidad de estiramiento, pero sigue siendo flexible sean cuales sean las condiciones y tiene una buena resistencia al agua de mar, que no la absorbe. También podemos optar por los cabos emplomados de poliamida de ocho cordones (Square Line), empleados directamente en el molinete. Para las anclas ligeras, sin duda hay que inclinarse por los cabos plomados. Un cabo de 14 mm tiene una carga de ruptura comprendida entre los 3.200 y los 4.000 kilos; y uno  de 18 mm entre los 6.000 y los 8.000 kilos. Los más resistentes son los de poliamida y el Square Line. Este último tipo de cabo trenzado de ocho cordones está destinado al fondeo y amarre. Su elevada resistencia a la abrasión, buena carga de rotura, elasticidad y manejabilidad, son características fundamentales para la seguridad en el fondeo y en el anclaje. El trenzado especial de ocho cordones con torsiones equilibradas de la fibra de poliéster, lo convierte en un cabo flexible, antitorsión, con un alto grado de absorción de masa, resistente a los ácidos, a los rayos UV y al agua de mar. Los Square Line no flotan y se pueden hacer gazas directamente a la cadena, facilitando su estiba en el cofre pozo de anclas.

La cincha de fondeo es muy popular entre las embarcaciones nórdicas, y supone un elemento de seguridad añadido y de fácil manejo.

Este cabo emplomado se ofrece en bolsas de 30 a 50 metros, en distintos diámetros y acabado en gazas con guardacabos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La longitud adecuada para el fondeo

Con las nuevas generaciones de anclas (SOC y de arado no articuladas), hay que olvidar la regla de que la longitud de la línea de fondo ha de ser el triple de la profundidad. Es necesario, como mínimo una línea de cinco veces la profundidad. Por ejemplo, si fondeamos en profundidades de 5 a 10 metros, obligadamente la línea deberá tener una longitud mínima de 50 metros. Lo ideal es que toda la línea sea de cadena, especialmente si se dispone de molinete. El peso de la cadena que descansa en el fondo es una garantía añadida para un buen agarre. En cuanto al cabo (en línea de fondeo mixta), éste no deberá tocar el fondo porque se desgastará rápidamente debido a la abrasión producida por el roce; además, se puede dañar por los filos de las rocas.

 

Regulación francesa de peso del ancla y medida de cabos

Eslora (en pies)TonelajeAncla (en kg)Ø eslabón cadenaØ cabo
hasta 21hasta 186 mm10 mm
22-251-2108 mm14 mm
26-302-3128 mm14 mm
31-343-4,5148 mm14 mm
35-414,5-8169,4 mm18 mm
42-528-12209,5 mm18 mm
53-5912-162412 mm22 mm
60-6516-203412 mm22 mm
66-8220-304014 mm24 mm
25-306016 mm28 mm

Nota: La regulación menciona que el peso del ancla debe incrementarse 1/3 si es del tipo Almirantazgo (de cepo). El cabo debe ser de nailon de tres cordones o similar.

Regulación francesa de largo de fondeo combinado de cadena y cable

UsoEslora(en pies)Largo de la cadenaLargo de cabo (en m)
Principal> 33 2 veces la eslora45-55
Principal< 33 2 veces la eslora64-73
Secundario> 33 1 1/2 veces la eslora55-64
Secundario< 33 1 1/2 veces la eslora73-82

Conclusión

El fondeo es un tema importante que no debe ignorarse ni menospreciarse, aunque se lleve a cabo con buen tiempo y áreas seguras. El viento puede subir rápidamente y, entonces, si el equipo de fondeo no está sobredimensionado, el barco se desplazará lo que puede convertirse en un serio problema. Y esto es lo mismo cuando se ha de fondear con cierta urgencia, por ejemplo en caso de avería del motor o simplemente para retirar un cabo de la hélice.

 

Tandem Anchor, dos mejor que una

La firma eslovena Wemar ha concebido un juego de anclas que trabajan en tándem. Bajo el nombre de Tandem Anchor este fabricante propone una solución eficaz que consiste en que dos unidades ofrezcan resistencia a la tracción simultáneamente. Van estibadas en el pescante roldana de proa integradas una dentro de otra, y al caer al agua se despliegan para trabajar en línea una tras otra, sumando sus fuerzas de agarre y resistencia a la tracción.

La Tandem puede trabajar sola o combinada con la segunda unidad. Esta foto permite apreciar su comportamiento en el fondo.

La Tandem puede trabajar sola o combinada con la segunda unidad. Esta foto permite apreciar su comportamiento en el fondo.

 

Este producto, que fue presentado hace pocos meses en el METS de Ámsterdam, figuró entre los finalistas a los productos de equipo de cubierta. Las Tandem Anchor están fabricadas en acero y se ofrecen en diversos tamaños, adaptables a cadenas entre 6 y 14 mm, y están destinadas a esloras entre los 5 y 24 metros, con precios que empiezan en los 290 euros para esloras de cinco metros y llegan hasta los 1.188 euros, para barcos de hasta 24 metros. Para fondear con las Tandem Anchor el proceso es el normal: se libera el seguro que bloquea la cadena en su paso a través del ancla principal. Así la primera unidad va filando libremente hasta la longitud elegida por el patrón. Con buen tiempo puede bastar con el empleo de una sola ancla, pero si se necesitan mayores garantías, se librará la segunda. Para engalgar las dos anclas, el único gesto a realizar es volver a bloquear la cadena a la caña de la segunda ancla, que sale entonces de su alojamiento solidario a ella y se coloca en el fondo a la distancia elegida por el patrón respecto a la primera (normalmente entre 3 y 10 metros). Cuando hay que cobrar el fondeo, la acción es la misma, pero al revés. Primero se iza la segunda ancla y, cuando está en la roldana, se desbloquea la cadena, que sigue subiendo hasta encajas la segunda ancla dentro de la primera.

Wemar ha ideado estas anclas para un máximo agarre en distinto tipo de fondo, de modo que el ancla de la punta es del tipo plano, similar en diseño a la Rocma, mientras la segunda ancla tiene forma más clásica de arado, al estilo de la Delta.

 
ULTRA ANCHOR, el fondeo más eficaz

Lo último en ingeniería sobre anclas, diseño y fiabilidad en fabricación está representado por este nuevo modelo de ancla, la Ultra, un producto que va más allá de lo desarrollado hasta ahora en este ámbito, tan simple y a la vez tan complicado. GERMÁN DE SOLER

La uña del ancla Ultra posee una forma cóncava que facilita el agarre y su punta está rellena de plomo.

Generalmente, al navegante neófito le basta con lo que indican los manuales, que generalmente se limitan a enumerar los tipos de anclas tradicionalmente más conocidas, describiendo sus virtudes en función del tipo de fondo. Es el caso de las conocidas anclas de arado como CQR, Bruce o Delta, de las de uña como Danforth o Hall, o de las Almirantazgo, ya prácticamente en desuso en navegación de recreo.

Pero el mundo de las anclas es más amplio de lo que a simple vista podamos suponer, de forma que dentro de una misma tipología existen numerosas variantes entre las que elegir, más allá del peso. La investigación en este terreno es continua de manera que siempre disponemos de nuevas propuestas a partir, no tanto de las tipologías ya conocidas, como de los materiales, los procesos de fabricación y las aparentemente pequeñas modificaciones que a simple vista pueden no parecer importantes pero que en realidad pueden suponer la diferencia entre una buena y una mala ancla. Este es el caso que aquí nos ocupa: las anclas Ultra.

Pasión, tecnología e ingeniería

El origen de las anclas de tipo arado Ultra es interesante. Las primeras empezaron a fabricarse en una pequeña empresa de ingeniería turca basada en Estambul, Boyut Marine, que inició sus actividades en 2000. La empresa ya fabricaba piezas de inox para maquinaria desde 1978, pero el diseño de las anclas no empezó hasta 2003 y culminó en 2005, año en que empezaron a comercializarse en Turquía. Las Ultra se ganaron desde los inicios de su comercialización un merecido prestigio entre los navegantes por su calidad, su capacidad de agarre, por estar construida en acero inox, lo que evitaba problemas de corrosión y garantizaba su longevidad, y por su ligereza, ya que no es maciza sino que su caña es hueca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El brazo de la Ultra es tubular, formado por dos piezas y cada unidad está soldada y acabada totalmente a mano.

Sus creadores, los ingenieros Yilmaz Yucel y Netaj Ovutmen, son también los creadores del Quickline Reel, el sistema de almacenamiento de cabo (en este caso cinta) para el ancla de popa enrollado en un tambor fijado en el balcón, un equipo que no falta en los barcos que navegan por el norte de Europa y muy popular entre los navegantes de aquellas latitudes y de centro Europa que visitan el Mediterráneo, donde es frecuente que en las calas estrechas deba fondearse por proa pero con un spring a tierra por popa.

Tras testar los modelos de anclas existentes en el mercado en modelos a escala y con un peso igual para todas de 350 gramos, y comprobar cómo trabajaban, sus defectos y virtudes, los ingenieros Yucel y Ovutmen concluyeron el diseño de la primera Ultra e iniciaron su fabricación con acero inox 316 y totalmente a mano. Un tema complicado ya que, como hemos dicho, la caña es hueca y de construcción tubular, lo que exige una muy cuidadosa distribución de pesos para garantizar su efectividad. De hecho, el que sea tubular permite concentrar el máximo de peso en la uña del arado, para asegurar que el ancla caiga siempre correctamente e inicie el agarre desde el principio.

Una característica importante en la ingeniería del ancla Ultra, y fundamental para garantizar la correcta posición para iniciar el agarre, es que la punta de la uña está rellena de plomo completa y herméticamente encapsulado en ella. La segunda característica, que obedece al mismo fin (clavar el ancla desde el inicio de la tracción, ya sea en arena, fango o alga) es el alabeado de la punta de la uña que asegura el enterramiento y la sujeción en los borneos. El diseño plano de la parte posterior, está estudiado para que desde el barco se tenga el menor ángulo vertical, facilita la liberación en el izado.

Otra característica a destacar en el diseño es la forma cóncava de la uña del arado lo que le confiere mayor superficie, le otorga mayor capacidad de penetración y, en consecuencia, mayor aguante sin garrear. Finalmente, las dos aletas laterales aseguran que, en caso de que se inicie el garreo, dispondremos de una segunda superficie que se hundirá en el fondo y contribuirá a que la tracción se efectúe en el sentido correcto evitando que la uña se levante del fondo.

En definitiva, nos encontramos con un ancla de alto desarrollo tecnológico, realizada en acero inox y con la caña tubular, ligera, resistente, eficaz y con garantía de por vida.

La Ultra no solamente es un ancla de elevada eficacia, sino que además su estética es realmente atractiva y elegante.

El especial diseño del brazo permite que se ajuste fácilmente en la mayoría de las punteras de proa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La gama de anclas Ultra consta de 13 modelos distribuidos desde los 5 kilos hasta los 165 kilos, de forma cubre prácticamente todas las esloras más habituales del mercado, y los precios van desde los 450 euros de la más pequeña, hasta los 7.950 euros de la mayor. En la gama media, para barcos de hasta 35-40 pies, encontramos por ejemplo el modelo 8 kilos (apta para un 21-23 pies) por 520 euros; el de 12 Kg (para barcos sobre 256-28 pies) por 725 euros o la de 16 kilos (para hasta 34-36 pies) por 910 euros. Para un velero de 42 pies y 12 toneladas, por ejemplo, recomendaríamos un ancla de 21 kilos cuyo precio se sitúa en 1.125 euros.

Para calcular que peso, sin embargo, hay que considerar otros factores además de la eslora, como el tipo de barco (velero, motor o catamarán), la longitud de cadena o cabo que llevemos y su diámetro, el desplazamiento del barco, y el tipo de fondos sobre los que acostumbramos a echar el ancla. Y recordemos que siempre hay que decantarse por el máximo recomendado para una determinada eslora y desplazamiento, tanto si hablamos del ancla principal, como si se trata de la de respeto. www.baitra.com