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N&Y al día / Opinión

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Mirando al futuro

7/02/19

Para nuestro sector náutico industrial, el hecho de que se incluya en el plan sectorial del sector marítimo industrial que se presentó el pasado diciembre en el Ministerio de Industria, representa un paso de gran relevancia. Es nuestra misión poner en valor una industria con capacidad y proyección para la creación de empleo cualitativo, y de competitividad para la economía en el conjunto del estado.

Permítanme tan solo un par de cifras a modo de ejemplo. El último informe de impacto económico del sector de la náutica de recreo que presentó el sector el pasado marzo de 2018, fija en torno a 3.700 las empresas que conforman el sector, generando unos 19.700 empleos directos, pero que se elevan hasta los 82.000 si tenemos en cuenta el efecto indirecto e inducido.Por lo que se refiere a nuestro sector, ha habido épocas importantes de liderazgo en la construcción de embarcaciones de recreo, llegando incluso a ser vanguardia en determinados momentos de la década de los ochenta y noventa. Pero ¿qué ha ocurrido para que de este patrimonio haya entrado en una situación de emergencia?

COMPETITIVIDAD

Como tantos otros sectores productivos, la crisis de la pasada década impactó de lleno en esta actividad lo que, junto a una no resuelta y necesaria armonización fiscal y normativa, ha motivado que, frente a nuestros países vecinos, veamos lastrada nuestra competitividad. Además, la concentración industrial que han llevado a cabo determinadas firmas europeas es otro factor de impacto sectorial, lo que nos complica aún más si cabe nuestra competitividad ya que hoy, a diferencia de España, estos países ocupan los principales puestos en materia de construcción.

Tras la crisis se ha conseguido estabilizar las cifras del sector, y ello gracias entre otras cuestiones al trabajo en la formación profesional cualificada, a la internacionalización y a la inversión para acometer la transformación digital.Se ha trabajado con las distintas administraciones para ofrecer a los jóvenes un futuro en un sector que es dinámico y que se ha transformado. Contamos ya con ciclos formativos profesionales específicos en oficios náuticos, aunque aún precisamos de más centros de formación.

Tan solo un dato: el 42% de nuestro ecosistema empresarial tiene menos de diez años. Las crisis también son oportunidades y en la náutica de recreo ha ocurrido de esta forma, incorporado talento joven, emprendedor y profesional mejor formado. Nuestro sector está compuesto por una tipología de empresas variadas y si, como he afirmado anteriormente, la construcción de embarcaciones ha sufrido de forma alarmante por la crisis pasada, tenemos empresas de reparación (comúnmente denominadas de refit) que lideran el mercado en Europa y que gozan de una gran reputación internacional, especialmente en Baleares y Cataluña.Estas empresas generan la estancia de megayates en esos territorios, propiciando una economía muy relevante a su alrededor.

Es un eslabón más y un pilar para el desarrollo del turismo de calidad por el que apuestan estos territorios. Sin duda, la excelencia profesional es el factor más relevante que ha permitido llegar a estas empresas al posicionamiento en el que se encuentran. Hemos apostado claramente por su desarrollo en colaboración con el Ministerio de Educación y las CC AA, que han sido muy permeables a este desarrollo, facilitando y, lo más importante, apoyando este tipo de formación profesional.

EL FUTURO

El sector es consciente que tiene que afrontar estos retos para poder entrar en la década de 2020 con la mejor preparación posible. Por un lado, la sostenibilidad, eje fundamental en nuestra agenda. Sostenibilidad en la construcción de embarcaciones, con soluciones y técnicas respetuosas con el medio ambiente. Nuestro mayor deseo es conservar el patrimonio natural de nuestros mares, ríos y costas, ya que nuestro futuro depende de ello.

Y por el otro, la trasformación digital de nuestros negocios y empresas, ayudas para la implementación de la industria 4.0 en el sector industrial, formación, capacitación y cualificación, internacionalización y una necesaria y urgente armonización fiscal.

Todos ellos son ejes que resumen nuestra agenda de trabajo y nuestra disposición a crecer como sector productivo, aportando al conjunto de la economía nacional la posibilidad de generar en torno al mar, y nuestro patrimonio marítimo, un futuro económico con gran proyección para nuestro país.

El autor es abogado especializado en legislación y normativa náutica, y secretario general de ANEN (Asociación Nacional de Empresas Náuticas).