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Lo que hay que saber sobre antiincrustantes

19/11/20

 

El antiincrustante es una pintura que contiene biocidas y cuyo objeto es proteger la carena, la parte sumergida del casco, contra la colonización por algas, caracolillo y otros organismos marinos.

Sin antiincrustante, o incluso con uno antiguo que ya haya perdido sus propiedades, las carenas de los barcos que permanecen amarrados durante mucho tiempo en el agua se ensucian rápidamente.

Los antiincrustantes son conocidos también como antifoulings, palabra que proviene del inglés fouling, cuyo significado es suciedad o incrustación y que describe la colonización por organismos vivos de un objeto sumergido.

Se trata de un fenómeno natural que se produce con mayor rapidez en zonas de aguas claras, cálidas y ricas en nutrientes.

La aplicación de una pintura antiincrustante es necesaria en los barcos que pasan largas períodos a flote sin moverse, en puerto o fondeados, lo que permite que determinados organismos (se han descrito más de 25.000 especies) se adhieran a la carena, al timón o a la hélice.

Las prestaciones de una carena colonizada por estos organismos disminuyen de forma significativa en función del grado de suciedad adherida a ella. El casco ofrece una mayor resistencia al flujo del agua, con lo que el rendimiento es menor debido a la disminución de la velocidad y al aumento del consumo de carburante.

 

Renovación anual

El antiincrustante está sometido a una erosión natural, se deteriora con el tiempo y pierde sus propiedades. Esta es la razón de que sea aconsejable renovarlo cada año en la operación de mantenimiento que se denomina popularmente como carenado.

La elección del antiincrustante a usar depende del tipo de barco —vela o motor—, de su velocidad, de la zona de navegación —hay incluso diferencias entre puertos muy cercanos— y de si hacemos el invernaje en seco o a flote.

Cuanto más cálidas sean las aguas por las que navegue el barco, mayor será la colonización.

Hay dos grandes familias de antiincrustantes: de matriz dura y autopulimentables. Los primeros contienen una mayor cantidad de biocida, ofrecen una buena resistencia mecánica, lo que es ideal cuando hay que sacar el barco del agua, y pueden aplicarse con un bien espesor. Está especialmente indicado en barcos rápidos con carenas de planeo.

Para aplicar el antiincrustante hay que tomar las precauciones necesarias y realizarlo sobre una superficie limpia.

El autopulimentable, como su nombre indica, tiene la propiedad de que se desgasta –se pule- con el tiempo y el movimiento hasta disolverse completamente. Este tipo de pintura requiere una aplicación en varias capas y se usa en veleros o barcos a motor de desplazamiento, es decir, más lentos.

Tiene la ventaja, respecto a los de matriz dura, de mantener siempre la carena limpia y lisa y una gran eficacia ya que sus principios activos siempre están expuestos gracias a su matriz soluble.

Para que sea eficaz, un antiincrustante debe aplicarse sobre una superficie limpia y seca y en capas con un espesor mínimo.

Antiguamente, los antiincrustantes contenían productos químicos tóxicos para el medio marino. Hoy en día estas pinturas son más respetuosas con el medioambiente y las zonas de carenado debe cumplir con una normativa anticontaminación muy estricta. Además, está estrictamente prohibido efectuar el carenado fuera de los espacios reservados para ello.

 

La aplicación del antiincrustante

¿Cuánto me va a costar?

En una primera aplicación en un barco nuevo de, pongamos, siete metros, al que no se le haya hecho nunca un carenado, el precio puede estar entre 600 y 800 euros.  Esto incluye la imprimación y las dos primeras capas de antiincrustante (autopulimentable).

Por lo que respecta al carenado anual de un barco de la misma eslora al que se le haya aplicado ya anteriormente un antiincrustante, podríamos hablar de unos 300 euros si el casco está limpio y no necesita una limpieza ni un pulimentado.

En caso de que sea necesario —por ejemplo, si el antifouling antiguo es de matriz dura— el importe será mucho más elevado y el montante final dependerá del tiempo que los operarios tarden en poner a punto la carena para la aplicación del antiincrustante.

 

 

 

Hempel Silic One, sin biocida ni cobre

La mayoría de fabricantes están investigando nuevos antiincrustantes sin biocidas ni cobre, especialmente para la náutica de recreo. Entre los últimos desarrollos se encuentra el presentado recientemente por la firma Hempel, un sistema de pintura antiadherente basado en la tecnología de silicona e hidrogel que dificulta la adhesión al casco de los organismos y facilita su eliminación cuando el barco está en movimiento. El hidrogel crea una barrera invisible entre el casco del barco y el agua, de manera que los organismos perciben el casco como un líquido y no se adhieren o lo hacen en una proporción infinitamente menor.

Hempel Silic One.

El resultado de la aplicación del hidrogel redunda también, a pesar de un coste inicial más elevado, en un menor coste de mantenimiento a largo plazo, una limpieza más fácil, ahorro de combustible y un incremento de la velocidad de la embarcación.

El casco se limpia con el movimiento y la mayor velocidad, por lo que está indicado en barcos veloces que no permanezcan largas temporadas en puerto. Aun así, la limpieza es fácil, ya que basta con pasar un paño o esponja densa para limpiar las algas que hayan podido adherirse. La operación puede realizarse repetidas veces ya que, si se elimina el hidrogel original, instantáneamente se forma una nueva capa cuando el polímero responsable de la formación del hidrogel entra en contacto con el agua.

>> www.hempel.es